4 claves para minimizar pérdidas durante la cosecha

4 claves para minimizar pérdidas durante la cosecha

Según datos del INTA, se pierden, entre soja y maíz, unas 3,5 millones de toneladas durante la trilla. Compartimos recomendaciones para evitar pérdidas y aumentar la eficiencia de recolección.

 

Según datos del INTA, las perdidas promedio en la producción de soja rondan los 141 kilos por hectárea, 61 kg por arriba de lo tolerable (80kg./ha). En maíz el caso es más grave con 70kg/ha de promedio por encima del límite tolerable.
Por ese motivo es importante repasar algunos conceptos fundamentales al momento de cosechar en lo que se presenta como una de las campañas más productivas de los últimos años.

Puesta a punto

Entre la campaña fina y antes de la gruesa, es recomendación encarar las tareas de puesta a punto y refacción de componentes del equipo de cosecha. La rectificación de los elementos de trilla y de los mecanismos que mueven el grano, como tubos de descarga y tornillos sinfín. Debido al uso y el roce de las partes, se genera un desgaste del metal y afilado de superficies, aumentando el porcentaje de daño mecánico sobre los granos. Este trabajo se debe realizar no sólo en la cosechadora, sino también en los sistemas de descarga de la tolva.

Por otro lado, antes de comenzar la cosecha, debemos observar la forma del lote -ancho y longitud-, y la capacidad de nuestro equipo medido por el ancho del cabezal y número de equipos, para planificar el sector de descarga que debe estar sincronizado con los momentos de llenado de la cosechadora. Así logramos evitar la circulación innecesaria sobre el lote, manteniendo las cualidades estructurales del suelo y disminuyendo la compactación superficial.

Velocidad

Los modernos sistemas de trilla, separación, limpieza, autoguiado y registro de datos geoposicionados, entre otros, son cada día más eficientes. Pero todavía sigue siendo la barra de corte el primer elemento mecánico que toma contacto con el cultivo, y esta no ha tenido grandes avances que en su desarrollo.

Los diseños de barra de corte más utilizados (3” x 3”; 2” x 2”; y 1.5” x 1.5”), ofrecen diferencias entre sí, pero la calidad del corte sigue siendo directamente afectada por la velocidad de la cosechadora. A mayor velocidad de avance, más largo es el recorrido de la planta, empujada por la cuchilla hasta el puntón donde se realiza el corte. Eso hace que el movimiento lateral y para adelante que hace la planta sea mayor, aumentando las posibilidades de desgrane y pérdidas por cabezal. Estiman que el 70% de estas pérdidas en soja, están vinculadas a esta etapa, en el cabezal de la cosechadora.

En el maíz
Si bien, el cabezal maicero es diferente, la velocidad también afecta su rendimiento. El elemento crítico en el cabezal de maíz está en las placas espigadoras, donde la combinación de factores como la humedad, el rendimiento, el consumo de combustible y el tiempo del trabajo, determinan su eficiencia.

Las placas espigadoras extirpan la espiga del tallo y dejan el resto de la planta en el lote. Si no combinamos correctamente la velocidad de avance con la velocidad de trabajo del cabezal, veremos un empuje o arrancado de la planta por el cabezal. En un trabajo adecuado la máquina debería despedir únicamente marlos limpios y restos de chala por la cola.

Limpieza

Las cosechadoras son uno de los principales vectores de contaminación y traslado de semillas de malezas resistentes. Por lo tanto, invertir tiempo en limpiar la cosechadora entre lotes, es el mejor tratamiento preventivo.

El proceso de limpieza comienza con un soplado a conciencia, desde la barra de corte hasta el sistema de distribución de residuos, limpiando el interior de los órganos de la cosechadora tanto como sea posible.

En máquinas convencionales es importante limpiar cuidadosamente la zona de sacapajas, zaranda y zarandón. Generalmente, las semillas de malezas se encuentran junto a la paja y granza que ingresa a la cosechadora, y muchas veces quedan adheridas en la máquina.

Una vez que se limpió con aire a presión los distintos órganos de la máquina, se debe poner en funcionamiento la cosechadora en vacío con el cabezal embragado, a las revoluciones de régimen para que las fuerzas de vibración que se produzcan ayuden a expulsar material que haya sido removido durante el proceso de limpieza con el soplado. En esta operación el variador del ventilador o turbina debe operarse al máximo de su capacidad.

Luego utilizando fardos desmenuzados, mediante el embragado del sistema de trilla y separación, hacemos que la máquina se lo trague. El flujo a través del sistema arrastrará las semillas remanentes.

Al final, repetimos el soplado desde la barra de corte hasta la cola de la máquina.

Medición

Medir pérdidas es la clave para mejorar la eficiencia de cosecha. Es una herramienta fácil y sin costo que debe ser incorporada al trabajo de cosecha de granos. Permite trabajar en equipo con el operario y para colaborar en el ajuste de las regulaciones del cabezal, sistema de trilla, separación y limpieza a lo largo del lote, según los datos medidos.

 

 


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