Atención con la resistencia múltiple en crucíferas

Atención con la resistencia múltiple en crucíferas

El manejo inadecuado de este grupo de malezas puede representar pérdidas de rendimiento que oscilan entre un 50% y un 80%. Si bien, la resistencia múltiple de crucíferas a tres sitios de acción nos limita en la elección de herramientas disponibles para combatirlas, todavía existen alternativas eficientes de control.


#SUMATE AL CONOCIMIENTO 

 

La presencia de malezas resistentes y/o tolerantes a herbicidas es una de las problemáticas de mayor importancia en los cultivos de cosecha fina y gruesa en todo el mundo. Una de las familias de malezas con mayor cantidad de biotipos resistentes son las “Crucíferas”. Especialistas de la REM en Argentina informan biotipos con resistencia a glifosato, a inhibidores de ALS y a 2,4D, y resistencia múltiple a 2 o más sitios de acción. Las principales son: Raphanus sativus (Nabón), Brassica napus (Colza o Canola), Brassica rapa (Nabo), Hirschfeldia incana (Nabillo) y Rapistrum rugosum (mostacilla).

Las crucíferas nacen principalmente en otoño e invierno, con excepciones se detectaron nacimientos durante todo el año. No existen disponibles curvas de dinámica de emergencia de estas especies, comportándose como una especie altamente invasora y de difícil manejo.

No podemos evitar la aparición de resistencias por ser un fenómeno evolutivo, pero sí podemos retrasar su presencia utilizando productos de diferentes mecanismos de acción.

 

Manejo químico 

Sabemos que conviven en una misma zona biotipos de diferentes especies y con diferentes resistencias, de manera que no se puede generalizar un único manejo “recomendado”. Herbicidas que no funcionan en algún caso pueden ser excelentes herramientas en otro, para la misma especie o para otra crucífera.

Debido su largo período de emergencias, la estrategia debe basarse en controlar las plantas nacidas e incorporar herbicidas residuales para disminuir futuros nacimientos, rotando principios activos. Al ser malezas con flujos de nacimientos explosivos, con rápido crecimiento y grandes competidoras, bajo ningún caso se deberían implantar los cultivos con malezas nacidas.
Las alternativas variarán según la resistencia del biotipo en cuestión, ya que tanto el glifosato, como el 2,4D y los ALS son excelentes herramientas que en muchos casos siguen dando resultados.

Una estrategia es utilizar, previo a la siembra de los cultivos de invierno, productos que no sean ALS, como por ejemplo terbutilazina, sulfentrazone, metribuzin, metolaclor y S-metolaclor y flumioxazin, entre otros.

No debemos olvidar la importancia de la calidad de aplicación, ya que algunas de estas especies, están cubiertas de abundante pilosidad, y su serosidad se perfila como una barrera de entrada para los herbicidas. Algunos herbicidas requieren muchos impactos por unidad de superficie como el caso de los quemantes. Por otro lado, las mezclas de productos requieren una alta compatibilidad, además de coadyuvantes que colaboren en ambas situaciones.

La estrategia ideal si vamos a realizar la siembra en lotes con malezas nacidas consiste en la aplicación de un herbicida con poder de quemado + un herbicida residual. La recomendación en estos casos es sumar un herbicida quemante a la mezcla, como glufosinato de amonio o un PPO. La atrazina puede considerarse también si la roseta es chica.

 

Controles residuales

La mezcla de dos o tres productos ayuda además a evitar la generación de resistencia. Por lo tanto, lo más recomendable es alternar distintos modos de acción (MOAs). Pueden aprovecharse los inhibidores de la síntesis carotenoides que actúan sobre las enzimas PDS (flurocloridona o diflufenicán) y HPPD (biciclopirona, topramezone o mesotrione), los inhibidores de la PPO (fumioxazin, saflufenacil, carfentrazone o piraflufen), los hormonales (donde el MCPA es una alternativa al 2,4-D), los inhibidores del Fotosistema I (paraquat) y II (metribuzin, bromoxinil y el bentazón para el quemado de plantas chicas).

Actualmente existen opciones con efecto residual que se están utilizado para el manejo de nabo en presiembra en cultivos de trigo y cebada como: Flurocloridona, Diflufenican, Flumioxazin, Terbutrina y Pyroxasulfone. Varias de estas alternativas también son aplicables a la problemática de otras crucíferas resistentes, como nabón (Raphanus sativus) resistente a inhibidores de la ALS y nabillo (Hirschfeldia incana) resistente a inhibidores de la ALS y 2,4-D. También pueden ser utilizadas en el barbecho a otros cultivos (maíz, girasol, soja), cuidando los períodos de seguridad correspondientes, previo a la siembra de cada cultivo.

Barbechos largos:
Para soja: – GLIFOSATO FULL II SIGMA (dosis dependiendo del resto de malezas existentes en el lote) + DICAMBA SIGMA (800 cc/ha)
o PICLORAM 27.8 SIGMA + 35-40 gr/ha de CLORIMURON 75 SIGMA + 10-15 gr/ha de METSULFURON 60 SIGMA.

Barbechos cortos:
Para soja / girasol: GLIFOSATO FULL II SIGMA (dosis dependiendo del resto de malezas existentes en el lote) + SULFENTRAZONE SIGMA 500cc/ha + 800 gr/ha de METRIBUZIN SIGMA.

Para maíz – GLIFOSATO FULL II SIGMA (dosis dependiendo del resto de malezas existentes en el lote) + ATRAZINA MAX SIGMA (1kg/ha) + 1 lts/ha de S-METOLACLORO SIGMA + 150 gr/ha de FLUMIOXAZIN 48 SIGMA.

   

Doble golpe

Si la maleza presente es muy grande, puede recurrirse al doble golpe. Esta técnica es una buena opción en planteos donde se dificultan los controles tempranos. Un primer golpe con glifosato + 2,4-D o glifosato seguido por un segundo de Paraquat o Glufosinato de Amonio ofrecen los mejores resultados a la hora de controlar rosetas de 25 cm que empiezan a elongar.

Una vez que se empiezan a ver las primeras señales de crecimiento activo de las malezas (entre 10 y 15 días después del control residual), se recomienda hacer un doble golpe mediante la aplicación a razón de 2 lts. de Paraquat Sigma o 2 lts. de Glufosinato de Amonio Sigma, con el fin de que las malezas mueran definitivamente.
Por otro lado, desde Sigma Agro recomendamos el uso de pre-emergentes en pre siembra de los cultivos, mediante una combinación de 2 o 3 componentes activos con el fin de lograr mayor residualidad y control durante el ciclo inicial del cultivo.

Para cultivos de soja, utilizar: Sulfentrazone 50 Sigma, S-Metolaclor 96 Sigma y/o Metribuzin 48 Sigma.

Para cultivos de maíz, utilizar: Atrazina Sigma y S-Metolaclor 96 Sigma, o Terbutilazina (próximo lanzamiento) y S-Metolaclor 96 Sigma.

Es importante destacar que estas recomendaciones tienen que ser evaluadas minuciosamente dependiendo el cultivo posterior que vamos a sembrar y el estado del lote en cuestión.

 

Para más información sobre este tema comunicarse con el departamento técnico de SIGMA AGRO:

Whatsapp: +54 9 11 5365 7010
Mail: marketing@sigma-agro.com


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