ALERTA: Carencias nutricionales en los suelos pampeanos

ALERTA: Carencias nutricionales en los suelos pampeanos

Es cada vez más común encontrar deficiencias de nutrientes en los suelos de la región pampeana. Se detectaron caídas de hasta un 40 % de materia orgánica, disminución de nutrientes básicos y creciente acidificación. Desde el INTA advierten que se debe realizar un mayor y mejor diagnóstico para saber cómo proceder.

 

La calidad del suelo es un factor esencial para la multiplicación de la biodiversidad y el desarrollo de prácticas agrícolas sostenibles. Para definir un plan agrícola, es prioritario contar con un análisis de suelo que nos permita hacer un diagnóstico actualizado de su estado nutricional. Solo con esta información podremos establecer estrategias de manejo que favorezcan la conservación de los nutrientes y también el desarrollo de los cultivos.

Los suelos de la región pampeana mostraron un proceso de acidificación acelerado, deficiencias de zinc en el 67 % de la superficie y pérdidas de potasio y magnesio significativas. Así lo dictaminó un estudio del INTA Balcarce presentado en el Simposio de Fertilidad 2019, donde invita prestar una especial atención a los macro y micro nutrientes de los suelos. El trabajo presenta un mapa de la región Pampeana en el que se analiza la evolución de los niveles de materia orgánica (MO), fósforo extractable, pH, bases intercambiables (calcio, magnesio, potasio) y micronutrientes en los últimos siete años.

Resultados del estudio

En primer punto, el relevamiento indicó que se mantuvo en el mismo nivel de materia orgánica en el norte pampeano, lo que manifiesta un nuevo punto de equilibrio entre la entrada y salida de carbono en los suelos. En el sur de la provincia de Buenos Aires, el nivel de MO disminuyó en relación al 2011, probablemente como resultado del agravamiento del proceso de erosión hídrica. Los niveles actuales en toda la región pampeana muestran valores entre un 30 y 40 % menores respecto a los suelos en condición prístina, condición que genera problemas físicos (estabilidad estructural y mayor riesgo de erosión) y menor disponibilidad de nutrientes, particularmente de nitrógeno y azufre.

En cuanto al pH, se determinó que hubo un cambio negativo, con menores valores de pH del suelo, sobre todo al norte y este de la región Pampeana, donde se registran niveles preocupantes. En casos graves de acidificación, con un nivel de pH por debajo de cinco, puede comenzar la liberación del aluminio, resultando tóxico para las plantas, además de generar aún más acidez. Esta acidez provoca consecuencias sobre diferentes procesos biológicos y químicos que ocurren en el suelo.  Lo recomendable en estos casos es la aplicación de calcita (carbonato de calcio) o dolomita (carbonato de calcio y magnesio).

 

Macro nutrientes

Con una respuesta similar, se determinaron reducciones de los niveles de calcio (Ca), magnesio (Mg) y potasio (K) intercambiables. Los más afectados fueron el Mg y el K, que presentaron reducciones del 43 al 44 % respecto a suelos prístinos. El Ca también disminuyó, pero en menor proporción (24 %).
De continuar esta tendencia a la baja en los niveles de calcio, en los próximos 16 años la situación seria muy crítica, convirtiéndose en un problema generalizado en la región.

 

Más preocupante puede ser el caso del magnesio y del potasio, estimando llegar a niveles de alerta entre los próximos 5 y 16 años.

 

Micro nutrientes

El micronutriente más problemático es el zinc, con más del 50 % de los suelos con niveles bajos a muy bajos, menores a una parte por millón. Su importancia es clave, ya que forma parte de diversos procesos metabólicos. Hoy ya debemos incorporar la aplicación de zinc como una práctica habitual. El boro también está en retroceso y comenzaría a mostrar deficiencias en el mediano plazo.


Si bien los micronutrientes son requeridos en bajas cantidades por las plantas, su carencia interfiere y dificulta el ciclo normal de crecimiento y desarrollo de los cultivos.

 

Recomendaciones a tener en cuenta

La situación determina la necesidad urgente de contrarrestar el impacto negativo y contribuir a la salud de los suelos mejorando el balance de carbono. Para lograrlo, se recomienda aumentar la frecuencia de cultivos de cobertura, promover la rotación de cultivos y aplicar un plan de fertilización ajustado a las necesidades nutricionales de cada lote.
La primera recomendación es realizar un análisis de suelo de cada lote. Es la piedra fundacional de cualquier estrategia. Es primordial que cada productor cuente con un análisis de suelo de calidad para conocer el estado nutricional de los lotes. Con los datos en la mano, es posible preparar un plan de reposición de nutrientes. Sabiendo que el nitrógeno es el único nutriente que se recupera por fijación biológica del nitrógeno atmosférico, siendo captado por diferentes especies de leguminosas. Para los demás, es necesario restituirlos a través de la fertilización, seleccionando la tecnología de aplicación más eficiente.


La clave para contrarrestar el impacto negativo y contribuir a la salud de los suelos está en mejorar el balance de carbono. Se debería ingresar más carbono del que se mineraliza anualmente, y el aumento de este ingreso se logra con alta frecuencia de gramíneas, rotación de cultivos y cultivos bien manejados desde el punto de vista nutricional.
La baja disponibilidad de nitrógeno y fósforo limita la posibilidad productiva, siendo consecuencia de aplicaciones inferiores a las necesidades de los cultivos. Los especialistas estiman que podría obtenerse entre un 30 y 40 % más de rendimientos de trigo y maíz, si se fertilizara racionalmente.

 

 

Conclusiones finales

En la etapa final de la presentación, y como resultado de las consultas a los especialistas, surgieron diferentes conclusiones:

  • El diagnóstico de suelo es clave para la recomendación de nutrición de cultivos;
  • A partir del análisis de suelo se pueden realizar cambios en el manejo y la rotación;
  • La necesidad de hacer mejores manejos basados en políticas sustentables;
  • La importancia de contar con una Ley de suelos.

 

Es fundamental contar con herramientas de diagnóstico cada vez más precisas y confiables, obligando a los productores a contar con análisis de suelo eficientes, que determinen la calidad de cada uno de sus lotes y su estado de fertilidad. Solo con esa información, es posible llevar a cabo un manejo racional de la fertilización.

 


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