Enfermedades de fin de ciclo (EFC) en soja

Enfermedades de fin de ciclo (EFC) en soja

Las enfermedades de fin de ciclo son enfermedades que frecuentemente afectan el rinde en nuestros cultivos de soja. Es necesario monitorear atentamente el cultivo para cuantificar su nivel y determinar el momento oportuno para su control. Repasamos algunas de las EFC más comunes y algunas recomendaciones para su control.

 

El complejo de las enfermedades de fin de ciclo (EFC) debe su nombre al momento en que se hacen visibles. Los patógenos que las causan pueden afectar a las plantas en etapas tempranas y la mayoría tiene períodos de incubación y latencia largos. Su desarrollo se favorece con alta humedad (lluvias abundantes) y con temperaturas cálidas. Pueden sobrevivir en semillas y rastrojos. Los daños que ocasionan se dan hasta el 10% del rendimiento, llegando en casos severos a superar el 30% si las condiciones son predisponentes y el manejo inadecuado.

 

Algunas enfermedades comunes

Reconocer las diferentes enfermedades es fundamental para definir el correcto criterio de control de nuestros cultivos. En el monitoreo a campo, es importante distinguir los daños de las enfermedades fúngicas de otros daños similares generados por bacterias, quemado por sol o fitotoxicidad.
Entre las enfermedades más comunes se encuentran la Mancha Marrón y Tizón morado de la hoja. Otra enfermedad foliar relevante para el cultivo de soja es la Mancha Ojo de Rana (MOR, causada por Cercospora sojina).

 

Mancha Marrón
Septoria glycines
Es una de las enfermedades más difundidas de la soja a nivel mundial y con presencia prácticamente en todas las regiones productivas del país. 

Su inóculo primario se encuentra en las semillas o en residuos de plantas infectadas de temporadas anteriores. Por causa del viento y la lluvia, las esporas del hongo son diseminadas. Generalmente la sintomatología se inicia en las hojas inferiores, propagándose hacia la parte superior de la planta, presentándose manchas cloróticas. Más tarde, el centro de las manchas se necrosa quedando rodeadas de un halo clorótico. Finalmente la hoja se pone amarillenta y muere prematuramente.


En muchos casos es habitual confundirla con síntomas de estrés hídrico y con Tizón bacteriano. La diferencia radica en que los casos de estrés hídrico, las hojas no presentan manchas necróticas, y en el Tizón bacteriano, las manchas suelen comenzar en las hojas superiores, las láminas se rajan en las lesiones y los bordes se necrosan pues la bacteria se contagia con el roce de las hojas.

 

Tizón Morado
Cercospora kikuchii


Es la más común de las enfermedades de fin de ciclo. Sus síntomas aparecen a partir de R4 aproximadamente, aunque el patógeno suele estar latente desde etapas anteriores tanto en las hojas como en otros órganos aéreos de la planta. Al igual que la mancha marrón, el inóculo primario se encuentra en el rastrojo de soja anterior o en la semilla. Los síntomas visibles se ven en las hojas que se arrugan tomando después un color marrón/morado en el haz. Más tarde las nervaduras se ponen de color violáceo-oscuro, como también los bordes de los pecíolos. Finalmente avanza hasta las vainas afectando a las semillas que toman un color púrpura.

Es común confundir su sintomatología con el quemado por sol. Por lo que en un exhaustivo monitoreo se debe verificar atentamente tanto el arrugado de la lámina como la coloración violácea de nervaduras y pecíolos, que son distintivos de la enfermedad.

 

Mancha Ojo de Rana
Cercospora sojina

Esta enfermedad puede presentarse en múltiples ciclos dentro del ciclo del cultivo. Al inicio se observan pequeñas manchas angulares o circulares, de color castaño rojizo, sólo en la cara superior de la hoja. A medida que avanza, el centro de las manchas se torna castaño más claro quedando rodeadas de un halo castaño más oscuro. Estas tienen un tamaño de 1 a 5 mm, que al unirse forman lesiones grandes e irregulares. Cuando su presencia es muy importante, las plantas pueden perder las hojas prematuramente.

Es característica de esta enfermedad la ausencia de un halo amarillento alrededor de la lesión. Al fin del ciclo del cultivo pueden aparecer lesiones en tallos y vainas como manchas alargadas deprimidas, castaño oscuro en los bordes y más claro en el centro. Las semillas presentan manchas de color pardo claro y rajaduras en el tegumento.

 

Monitoreo 

El impacto de la EFC sobre el rinde depende del nivel de infección y la condición del cultivo. El objetivo del monitoreo es determinar el tipo de enfermedad presente. En base a esta información se logra cuantificar el nivel de incidencia y severidad para determinar las medidas de control necesarias en cada lote.

En el monitoreo, se deben tomar plantas al azar y cuantificar la incidencia de la enfermedad (cantidad de folíolos que presenten algún síntoma de enfermedad respecto de los sanos). La severidad se estima según el nivel de daño que presenten los folíolos. Además, se debe prestar atención al clima y monitorear las precipitaciones. De haber pronóstico de más de 50 mm de lluvias en R2-R5, y las condiciones para que se desarrollen las EFC están presentes.

Un procedimiento de monitoreo sugerido es el siguiente:

  • Iniciar los monitoreos hacia fin de la etapa de expansión de hojas (R2) y extenderlo hasta R6.
  • Realizar el monitoreo en los mismos ambientes de muestreo de plagas y con la misma frecuencia.
  • En cada lugar de muestro seleccionar 2 plantas al azar.
  • Eliminar ramas y contar número total de hojas verdes (hojas que tengan >20% de área verde) del vástago principal.
  • Tomar las hojas verdes y luego separar el folíolo central de cada hoja verde; si está dañado, tomar el izquierdo.
  • Contar número de folíolos con sintomatología.

Estimar la Severidad utilizando una escala cualitativa:

  • Roya y tizón: clasificar en Baja, Media o Alta.
  • Mancha ojo de rana: clasificar en Baja (<5 manchas / hoja, Grado 1-2 de INTA) o Alta (>5 manchas por hoja).

 

Control

Las principales estrategias para el control de todas estas enfermedades incluyen el uso de cultivares tolerantes, tratamiento de semillas, la aplicación de fungicidas y el uso de prácticas culturales (rotación de cultivos, fechas de siembra, densidad de plantas, etc.).

La rotación con otros cultivos y el uso de semilla sana de variedades con buen perfil sanitario son las mejores estrategias para prevenir y reducir la incidencia del complejo EFC. Además, la posibilidad de controlarlas a través del uso de fungicidas eficaces, que en situaciones bien monitoreadas permite recuperar una buena parte del rendimiento.

El uso de fungicidas es la herramienta estratégica más indicada en la actualidad. Es recomendación la utilización de principios activos del grupo de los triazoles, estrobilurinas o sus mezclas. Una mezcla de ambos principios activos determina una acción combinada, bloqueando el proceso respiratorio y la síntesis de ergosterol en los hongos. Al mezclar estos mecanismos de acción se logra un carácter preventivo, curativo y erradicante de las enfermedades, con amplio espectro. Esta acción asegura un amplio espectro de control durante un período prolongado y reduce el riesgo de aparición de cepas resistentes.

Generalmente la respuesta del cultivo a la aplicación de fungicidas varía entre los 200 y 400 kg/ha de rendimiento, pero depende del momento del ciclo, la expectativa de rendimiento y del tipo y nivel de enfermedades presentes. La mayor eficiencia de los fungicidas se encuentra en aplicaciones dentro del período R3-R5, y se recomienda aplicar si encontramos un 30% de incidencia y severidad moderada. De encontrarnos en etapas anteriores de R3 o posteriores de R5, el umbral de aplicación recomendado se eleva al 60% de incidencia y sólo en situaciones de alta severidad. Si el lote tiene alto potencial de rendimiento, estos umbrales bajan un 10% ya que se espera una mayor respuesta a la aplicación.

 

SIGMA AGRO recomienda:

(Azoxistrobina 20% + Cyproconazole 8% SC)

 


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