Manejo de enfermedades en el cultivo de maíz

Manejo de enfermedades en el cultivo de maíz

El desafío del cultivo de maíz de segunda pasa por manejar correctamente las enfermedades de dicho cultivo. Repasamos las más comunes que son causantes de importantes pérdidas en el rinde final. Compartimos sus características, sus niveles de atención y algunas herramientas disponibles para su control. 

 

La siembra de maíz de primera se realiza en los meses de agosto, septiembre y octubre dependiendo de las condiciones y las regiones. En cambio, el maíz de segunda, se siembre después de la cosecha del trigo desde mediados de noviembre y diciembre. Esta práctica ofrece una alternativa al productor agrícola con ventajas en el sistema de rotación del suelo, en el manejo de malezas de difícil control y en una mayor eficiencia en el uso de nutrientes.

Pero atención, porque también trae aparejada una mayor presión de enfermedades. Las problemáticas más comunes se presentan en relación a que el final del ciclo atraviesa un periodo de lluvias y altas temperaturas. Estas condiciones ejercen una mayor presión de enfermedades como el tizón y la roya entre el complejo de enfermedades foliares más comunes, causando pérdidas en el rendimiento del cultivo.


Tanto la roya como el tizón causan clorosis y/o necrosis, con el consecuente mal funcionamiento y destrucción de los tejidos fotosintéticos. Esta limitación de la intercepción de la radiación solar y la translocación de foto-asimilados limitan las “fuentes” para el llenado de los granos. Cuanto más baja sea la relación fuente/destino habrá una mayor removilización de reservas desde el tallo. Esta situación fisiológica, a su vez, aumenta en maíz la predisposición a las pudriciones de raíz y tallo, y la probabilidad de vuelco y quebrado durante la cosecha.


Los hongos sobreviven en el rastrojo, pudiendo permanecer en forma libre en el suelo y la enfermedad se disemina por el viento a grandes distancias. La aparición de estas enfermedades antes de la fecundación puede ocasionar pérdidas del rendimiento que oscilan hasta el 50%.

 

Roya
Puccinia sorghi


La roya común del maíz es una enfermedad endémica que se manifiesta anualmente con diferentes niveles de severidad dependiendo del híbrido, los biotipos del patógeno presentes y las condiciones ambientales durante el ciclo del cultivo. Sus síntomas son las pústulas en el haz y envés de las hojas, alargadas, de color herrumbroso oscuro con restos de tejidos epidérmicos, ubicadas en bandas en el centro de las hojas. 

Es un parásito absoluto y en el inicio del proceso, cuando existen temperaturas cálidas (16ºC – 23ºC) con una óptima de 17ºC y humedad relativa del 100%. El hongo cumple el ciclo completo, generando una notable variabilidad genética dentro del mismo.


La roya caracteriza epidemias explosivas, con un pico de producción de esporas en el inicio del periodo infeccioso y corto período latente. Las pústulas dejan de producir nuevos sitios de infección bajo la acción de un fungicida por lo que la eficacia de control es alta. 

 

Tizón
Exserohilum turcicum

El tizón aparece de maneras esporádicas según las condiciones predisponentes y es limitante del rendimiento. Es más devastadora principalmente en siembras realizadas en diciembre y enero, con presencia de rastrojo en superficie, altas temperaturas y fuertes precipitaciones durante los meses estivales.

Las primeras lesiones se detectan en las hojas inferiores como minúsculas manchas oblongas, de color pajizo con halo húmedo, aisladas, desde etapas tempranas del cultivo. Luego progresa formando manchas extendidas, pardas o pardo oscuro, grisverdosas de 2,5 a 25 cm de longitud, limitadas por un margen más o menos definido, oscuro marrón-rojizo, avanzando sobre las nervaduras. En situaciones de ataques graves, la enfermedad avanza hacia arriba, las hojas se deforman, marchitan y finalmente se secan, se rajan y la planta muere. A veces, las hojas externas de las espigas también muestran manchas como a habanos de distintos tamaños.

 

 

Como realizar un control eficaz

La medida principalmente recomendada para controlar estas enfermedades es la resistencia genética. Aunque el mercado no ofrece híbridos que aseguren un alto potencial de rendimiento y al mismo tiempo, resistencia a todas las razas o variantes patogénicas de los hongos agentes causales. Por ese motivo, la utilización de fungicidas foliares se ha incrementado demostrando eficiencia comprobable ante las cada vez mayores prevalencias e intensidades de estas enfermedades. Los fungicidas “doble mezcla” (estrobilurina + triazol) son los más utilizados. La respuesta de rendimiento al uso de fungicidas en Argentina puede llegar hasta más de 1000 kg (1000-1500 kg/ha) al controlar roya, o de hasta más de 2000 kg (2000-3000 kg/ha) al controlar el tizón. También deberá considerarse el beneficio adicional sobre el control de otras enfermedades foliares y sobre la disminución de pudriciones de raíz y tallo. Además es recomendación, utilizar mezclas, principios activos con diferentes mecanismos de acción y respetar las dosis del marbete.

Los momentos óptimos de aplicación de fungicidas dependen de las condiciones ambientales, la intensidad de la enfermedad, el perfil sanitario y el estado del cultivo. Es aconsejable realizar las aplicaciones en V8 o más frecuentemente partir de Vt-R1 cuando el promedio de lesiones por hoja es de 1 considerando todas las hojas si se está en V8 o la hoja de la espiga y más y menos 1 a partir de Vt-R1) Las lesiones que se cuantifican deben ser menor a 5 cm. Es muy importante medir la cantidad de lluvias desde R3 en adelante y cuando las lluvias acumuladas alcancen los 50 a 60 mm, se recomienda monitorear el lote para asi decidir la aplicación, o no, sobre el cultivo.

Cabe destacar que es fundamental realizar evaluaciones frecuentes de monitoreo en el período vegetativo para detectar la aparición de enfermedades de fin de ciclo. En el caso de que no se detecten hasta R3, se debe realizar la aplicación preventiva. 

 

Sistema de monitoreo recomendado

  • Realizar monitoreo sistemáticos desde V8 hasta 15 días después de floración (R1). La ventana de aplicación es +/-15 días alrededor de R1. Para el caso de híbridos extremadamente susceptibles a la roya podría realizarse una aplicación a partir de V8 si las condiciones ambientales fueran predisponentes (temperaturas frescas, alrededor de 17-22°C, y amplitud térmica diaria).
  • Seleccionar al azar al menos 20 plantas en cada lote y cuantificar el número de pústulas de roya y el largo de cada lesión de tizón en cada hoja.
  • En el monitoreo de V8 se deben considerar todas las hojas verdaderas expandidas de cada planta, mientras que para el monitoreo en Vt-R1 considerar solo las 3 hojas (He, He+1, He-1)
  • Calcular el número de pústulas de roya promedio (sumatoria del número de pústulas dividido el número total de hojas).
  • En casos de tizón, considerar el largo promedio de lesión, ya que las lesiones aumentan su tamaño en largo bajo condiciones ambientales favorables. Priorizar la longitud por sobre el aumento de lesiones.

 

Niveles de infestación en roya (Escala de Peterson)

 

 

SIGMA AGRO recomienda:

(Azoxistrobina 20% + Cyproconazole 8% SC)

 


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