Mezclas de tanque: 3 pasos que no debemos obviar

Mezclas de tanque: 3 pasos que no debemos obviar

Es común últimamente encontrarnos frente a cultivos con daños por aplicaciones mal realizadas. Hay 3 factores que habitualmente se pasan por alto y pueden derivar en pérdidas tanto por situaciones de fitotoxicidad, como por aplicaciones de baja eficiencia.


#SUMATE AL CONOCIMIENTO 

 

La agricultura actual nos obliga a ser lo más eficiente posible al momento de aplicar fitosanitarios, donde en determinadas situaciones, debemos cambiar de tratamiento o pasar a otro cultivo. Dejando algunos pasos de lado, ganamos tiempo, aunque nos exponemos a riesgos que pueden costarnos muy caros.

1. Limpieza de tanque

Muchos de los herbicidas que se usan en barbechos químicos o los que se aplican para el control de malezas con el cultivo ya emergido, no deberían causar daños, aunque vemos situaciones donde su incorrecta utilización deriva en situaciones de fitotoxicidad. Los residuos que no se eliminan con un lavado y surgen de aplicaciones pasadas, permanecen en los pliegues y rugosidades de los tanques de las pulverizadoras. Estos residuos son un enemigo invisible que dañarán a los cultivos sensibles en posteriores aplicaciones, además de dañar las piezas metálicas de los equipos. Conocer que ciertos productos solos o en mezclas, después de un tiempo de reposo se pegan al tanque pulverizador es fundamental para determinar cómo se debe efectuar la limpieza posterior. Hay casos en que por más que se realice un triple enjuague con agua, no logramos eliminar la totalidad de los residuos y en una posterior aplicación con diferentes productos de características comunes podemos provocar la liberación de los residuos existentes.

Dentro de los herbicidas a trabajar con responsabilidad están los hormonales, que son muy efectivos en sus controles, pero es posible que pequeñas cantidades queden remanentes en el fondo, adheridos en las paredes del tanque, filtros o en la línea de aplicación del equipo pulverizador, pudiendo causar severos daños a los cultivos sensibles.

Los residuos de herbicidas pueden quedar atrapados en las mallas y secarse en las paredes de los tanques de polietileno.

Por lo tanto, en primer lugar, deberemos verificar que no existan restos de anteriores aplicaciones dentro del tanque. El lavado es algo mucho más profundo que solo un triple enjuague con agua. El proceso de enjuague debe ser una operación cotidiana al finalizar las tareas, ya que evita en gran medida estas incrustaciones y residuos que luego son muy difíciles de quitar.

El lavado es una acción más compleja y debe garantizar la ausencia total de remanentes en el equipo. Es importante incorporarla como una práctica obligatoria que debemos realizar tanto antes como después de una aplicación, especialmente cuando cambiamos de cultivos y/o venimos de aplicar herbicidas.

Leer: Residuos en el tanque, un enemigo oculto

 

2. Calidad del agua

Otro punto a considerar es la calidad del agua. El agua constituye el principal vehículo de conducción para poder aplicar un producto y generar la dilución. Sin embargo, sus características químicas muchas veces interfieren en las características de los productos pudiendo generar pérdidas de eficacia en el control. Es recomendado realizar un análisis químico del agua, evaluando entre otros, parámetros como pH, dureza, limpieza y turbidez. La mayoría de los fitosanitarios reaccionan mejor en aguas con un pH levemente ácido (cercano a 5,5). La dureza del agua está dada por la concentración de calcio y magnesio en el agua. Existen productos que permiten minimizar la misma, ya que la mayoría de los fitosanitarios se desenvuelven con mayor eficiencia en aguas de una dureza blanda o moderada. Sigma Agro posee una variada paleta de coadyuvantes para tratar distintos tipos de agua.

Leer: Mezclas en el tanque – Recomendaciones a tener en cuenta en las aplicaciones

 

3. Agitación constante

Una vez analizada el agua y limpio el tanque, se podrá proceder a realizar la mezcla. En este punto es preciso conocer la dosis adecuada para cada producto, por lo que es necesario leer con atención las indicaciones que figuran en la etiqueta y calcular la cantidad de caldo que se precisará con la mayor exactitud posible. Teniendo en cuenta la cantidad de hectáreas que deseamos trabajar y el volumen de nuestro tanque a fin de no desperdiciar producto.

Para una aplicación eficiente, es fundamental entender que debemos lograr un caldo que se mantenga homogéneo y estable.

Lograr un caldo en esas condiciones es la única manera de asegurar una pulverización que impacte con la misma cantidad de principio activo sobre toda la superficie del lote, y es fundamental contar con un buen sistema de agitación del equipo pulverizador. Creer que solo el retorno agita el caldo, es un error muy común. Debemos asegurarnos que el equipo posea un sistema de agitación hidráulica que funcione todo el tiempo garantizando el correcto mezclado de los agroquímicos. Si esto no sucede, tendremos áreas del lote donde las dosis de agroquímicos no serán las correctas (con sobre o subdosificación) y además estamos expuestos a que los caldos se corten por falta de agitación.

Un sistema de agitación deficiente puede generar que los caldos de pulverización se precipiten o no permanezcan estables dentro del depósito generando aplicaciones de mala calidad y obstrucción del sistema de filtrado cuando se utilizan sólidos dispersables.

IMPORTANTE: mantenga activado el sistema de agitación desde el momento de preparación de la mezcla hasta el momento de aplicación. Realice la aplicación lo antes posible para evitar que la mezcla pierda estabilidad y se precipite. 

Las distintas formulaciones requieren diferente manejo y necesidad de agitado dentro del caldo de aspersión, como así también una compatibilidad diferencial cuando participan en mezcla con otros plaguicidas.

Cuando se trata de polvos para su dispersión en agua, la preparación consiste en mezclar el producto con una reducida cantidad de agua, agitando hasta la completa desaparición de los grumos y consecución de una gran homogeneidad.

Las formulaciones emulsionables y suspensiones de por si requieren de un buen sistema de agitación, y normalmente los equipos dependen de un sistema hidráulico de retorno para ejercer dicha función. Por otro lado, las mezclas de distintas formulaciones, con distintos requerimientos enfatizan la necesidad de aportar mecánicamente a la homogenización del caldo de aspersión.

Evitar algunos de estos pasos puede hacernos ganar tiempo, pero no necesariamente nos garantiza una aplicación eficiente y sin problemas posteriores, que deriven en mayores gastos, como tener que realizar una segunda aplicación, o deber recuperar un cultivo dañado con algún bioestimulante. Cada peso invertido en los tratamientos debe llegar al blanco, por eso hay que cuidar todos los detalles del proceso de aplicación.

 

Para más información comunicarse con el departamento técnico de SIGMA AGRO.
Whatsapp: +54 9 11 5365 7010
Mail: marketing@sigma-agro.com


Compartir

Suscribirse al newsletter