La oruga bolillera, una amenaza presente en la soja

La oruga bolillera, una amenaza presente en la soja

Debido a la falta de lluvias en algunas zonas del país han surgido varios alertas por presencia de oruga bolillera en los cultivos de soja. Su aparición nos exige dar un paso adelante. ¿Cuándo y cómo conviene tratar? Compartimos algunas recomendaciones para mantener esta plaga lejos de nuestros cultivos.

 

Cuando las condiciones de estrés comienzan a ser más marcadas, se manifiesta un debilitamiento de la planta, el cual es aprovechado por la plaga para oviponer en las partes tiernas de la misma, ofreciendo un hábitat más seguro y una supervivencia mayor. Los adultos ponen huevos en la base de los brotes y las larvas recién nacidas se dirigen inmediatamente a los foliolos nuevos. Cuando estos se encuentran en condiciones de estrés, permanecen plegados mucho tiempo y la larva allí dentro está menos expuesta a condiciones climáticas adversas y a predadores. En el Centro – Norte del país se detectaron casos de oruga bolillera donde ya hay sojas emergiendo, siendo una alerta para la campaña.

De mantenerse la falta de lluvias puede que se incrementen las poblaciones, teniendo en cuenta que un ataque fuerte de bolillera en estadíos iniciales es determinante en el rendimiento del cultivo. Esta come el brote y la planta pierde la dominancia apical, generando ramificaciones con un rinde inferior al del tallo principal.

Reconociendo su presencia

Helicoverpa gelotopoeon, o más conocida como “bolillera”, es una plaga con altos niveles de poblaciones que genera problemas en el cultivo de soja, tanto en los primeros estadios vegetativos como cuando está formando sus granos.

En la soja, los adultos depositan sus huevos en forma aislada, buscando preferentemente los pequeños brotes terminales. Estos huevos son de color blanco perlado, globosos y ligeramente achatados con estrías longitudinales que van de polo a polo. Con un tamaño de 0,5 a cerca de 1 mm, son visibles a simple vista. Las estrías se pueden reconocer con una lupa de mano.

Pasados entre 7 y 10 días del desove, nacen las pequeñas larvas de 1 mm de longitud y color oscuro. Es sus dos primeros estadíos, vive en el interior de los folíolos de soja, a los que se pliega con tela sin terminar de cerrarlo. Las larvas jóvenes son de color pardo‐grisáceo oscuro, y las larvas más desarrolladas tienen una coloración que varía según el tipo de alimentación. Aunque esta no es una característica determinante, en todos los casos el cuerpo presenta dos franjas anchas blanco‐amarillentas en sus laterales.

La característica más distintiva que nos permite reconocerla rápidamente es la presencia bien marcada en sus abdominales, con pequeñas verrugas y pelos cortos, gruesos y visibles. Debido a estas verrugas en la base de los pelos, el cuerpo de la larva tiene un aspecto general rugoso.

La oruga bolillera puede convertirse en plaga rápidamente cumpliendo ciclos de maduración de 20 a 22 días si las condiciones presentan elevadas temperaturas y altos niveles de humedad. Las generaciones pueden superponerse, llegando a haber varios ciclos en una misma campaña.

Daños de bolillera

Los daños de esta plaga en soja pueden ser variados, produciendo uno u otro según el estado de desarrollo en el que se encuentre el cultivo. En particular se presentan 2 tipos de daños bien definidos:

Daños indirectos ( Defoliación y Corte de brotes)
– Daños directos

Defoliación
En los estados tempranos de la implantación de soja es posible observar daños, generalmente a partir de la primer hoja unifoliolada y/o primer trifoliolada, daños que suelen ser leves producto de la escasa capacidad de ingesta que tienen las larvas recién nacidas. Durante el periodo larval el daño es de bajo impacto relativo.

Las larvas desde su nacimiento permanecen dentro de los brotes durante el primer par de estadios, produciendo sólo daños leves o a lo sumo moderados. Estas al hacerse más grandes y con mayor capacidad de ingesta, salen de los brotes plegados donde se encontraban y comienzan a producir daños de corte de importante impacto sobre el cultivo, cortes que realiza tanto en brotes como en pecíolos y tallos tiernos.

 

 

Cortes de brotes
Es la instancia de mayor impacto para el cultivo. Las orugas comen los brotes (V4, V5), produciendo cortes por encima de los cotiledones y a distintas alturas. La planta pierde su dominancia apical, quedando con una altura inferior a la media y perdiendo fuerza en el tallo, con quebrado de ramificaciones. El daño principal es cuando el tallo principal se ramifica y baja la densidad original de vainas por rama. Si el corte de brotes ocurre desde diciembre, habrá una pérdida de producción importante determinada ya desde el inicio de la campaña.

Los cortes que produce bolillera, si bien pueden ser muy intensos, se diferencian del que realizan las conocidas isocas cortadoras por el sitio donde los realiza. Bolillera produce cortes por encima de los cotiledones y puede ser a distintas alturas según el desarrollo de la soja.

Daño directo (pérdida de vainas y semillas)

Si esta plaga se encuentra presente desde el inicio del estado reproductivo, llega a producir daños muy importantes. Más tarde, cuando las vainas son chicas y tiernas se alimentan de ellas (estado fenológico R3 y R4), y al estado de formación de granos (R5) consumen directamente los granos mediante perforaciones en las vainas.

 

¿Cómo combatirla?

El monitoreo es siempre la primera medida recomendada para controlar la presencia de la ¨bolillera¨, como de cualquier otra plaga o maleza. Monitorear cada lote en particular es clave, a fin de determinar presencia y medidas de control. El monitoreo y respetar los umbrales será la clave de éxito en el control de esta plaga.

Niveles de decisión

Compartimos recomendaciones de los umbrales para la toma de decisión de control de bolillera según distintos tipos de daños para una soja a un determinado espaciamiento entre hileras. Estos umbrales son sugeridos y pueden ser ajustados para distintos grupos de soja y espaciamientos.

  • Daño como cortadora de brotes y pecíolos

Dentro de parámetros de humedad relativa y calor ideales se aceptan entre de 2 y 3 orugas por metro lineal. Debemos tener en cuenta que la densidad de orugas debería ser menor en temporadas de sequía. De haber baja densidad de plantas, estrés o soja de segunda, se tolera 1 larva por metro.

  • Daños como defoliadora

En buenas condiciones de crecimiento, se toleran 3 isocas por metro, y solo 1 isoca por metro en circunstancias de estrés hídrico o deficiencias en el crecimiento.

  • Daños en inflorescencias, vainas y granos

En esta situación, la tolerancia promedio debe ser menor, de solo 0,5 isoca por metro, ya que la planta tiene menor capacidad de recuperación y la oruga come el grano.

Es recomendación no tomar medidas apresuradas de control en la aparición de huevos de bolillera en plántulas de soja. Si se detectan pequeños huevitos blancos sobre los brotes de soja será altamente probable que se trate de huevos de bolillera.

De realizar el control de las pequeñas larvas ubicadas dentro de los brotes, y si a su vez hubiera presencia de huevos, muy probablemente en una semana o diez días se deberá repetir la aplicación, ya que nacieron nuevas larvas. Por lo tanto, en situaciones de pequeñas larvas y huevos presentes al mismo tiempo, el control debiera demorarse hasta el momento del nacimiento de la mayoría de los huevos; realizándolo sólo hasta que se detecte el inicio de cortes en brotes, pecíolos y tallos tiernos.

En la medida de lo posible, es más amigable el uso de insecticidas que tengan bajo o mínimo impacto sobre la fauna benéfica. Esta es una herramienta gratuita de gran ayuda a fin de no dejar “liberado” el camino a la explosión de generaciones continuas y superpuestas de esta y otras plagas, favorecidas por la falta de enemigos naturales.

Para el control de larvas de bolillera dentro de los brotes, demostraron mayor eficiencia los insecticidas sistémicos o con acción translaminar. Estos insecticidas generalmente no son de poco impacto sobre la fauna benéfica, a excepción de las diamidas antranílicas, potencialmente residuales y que presentan acción translaminar. Es recomendable su  utilización a partir del estado en el que se encuentra la plaga.

Aunque cueste incorporar la idea, si dejamos desarrollar los benéficos, siempre estarán ayudando, evitando algunos ataques, o retrasando el impacto de otra plaga.

 


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